Me llamo Kalashnikov

An actor holds up his gun during filming of an Iranian film directed by Sadegh Karamyar about the Iran-Iraq war (1980-88) on a film set about 25km (15 miles) south of Tehran September 25, 2007. REUTERS/Morteza Nikoubazl (IRAN) - RTR1U9JK
REUTERS/Morteza Nikoubazl (IRAN)

¨Condenamos los terribles hechos acontecidos en #Paris así como cualquier acto de violencia sobre inocentes. Nuestros productos @Kalashnikov son para la defensa de la libertad y no para el asesinato de inocentes.¨ #JeSuisParis

Hace unos meses volvían a ocupar los titulares y debates los atentados de París. Sonaban de nuevo más siglas, nombres en árabe, tiros en las calles europeas, el Islamismo, voces con el lema ¨Alá es grande¨, la generalización de las interpretaciones erróneas, las voces de presidentes confusos y sólo un nombre complicado de deletrear: Kalashnikov. 

¨Los asaltantes de Bataclán portaban rifles de asalto Kalashnikov¨ ¨AK47¨.

La marca rusa se hacía una vez más con un prime time impagable, la mejor lona del mundo, la valla más grande que cualquier compañía pudiera desear. La única marca cuyo nombre trasciende una y otra vez en este tipo de noticias. Kalashnikov se ha convertido en una marca blanca pero también en el producto de oferta y a la vez el más exquisito. Pero tras una breve ojeada a la compañía rusa, detectas que su arma estrella no se encuentra en su catálogo de los “Más Vendidos”.

El tuit que abre este artículo es ficticio, aunque lo esperaríamos de cualquier compañía del mundo de la que su nombre se viera salpicado por algún escándalo de este tipo. Algo parecido a lo que ocurrió con Volkswagen en USA y el engaño sobre los filtros. Pero no, Kalashnikov guardó silencio durante los eventos de París, entre otros, por muchos #AK47 y #Kalashnikov que bombardeasen la red.

Desde el prisma del branding se puede llegar a la conclusión de que este silencio es intencionado y lleva en él una serie de ideas implícitas como el terror, respeto, efectividad, precisión y miedo. A Kalashnikov no le interesa aparentar y lleva la personalidad rusa al extremo. La compañía es fría, opaca y orgullosa y así lo ha sido desde su nacimiento hace ya casi 70 años. Si hoy Putin escupiera balas, llevaría el logo de Kalashnikov tatuado en el dorso, si es que no lo lleva ya.

Orígenes

El rifle de asalto más popular de todos los tiempos y que se encuentra en el Libro Guinness de los Récords (cerca de 100 millones de unidades producidas legal o ilegalmente), fue creado por el soldado Mijaíl Kalashnikov en 1947. Hizo algo sencillo, escuchar las quejas de los demás soldados e intentar producir algo mejor. Creó un rifle barato que casi nunca se encasquillaba se usara en la nieve, arena o bajo el agua y tan sencillo de utilizar que puede ser manejado hasta por niños en cualquier conflicto del mundo. La AK47 es el arma oficial de los ejércitos en más de 55 países y aparece exultante en banderas que representan naciones, gobiernos legítimos y grupos terroristas.

Mijaíl Kalashnikov creó la fórmula magistral para lo que acabó siendo el mayor fabricante de armas mundial “Kalashnikov Concern”. ¨Estoy orgulloso que mi trabajo signifique para muchos, un sinónimo de libertad”.
Estas palabras del creador ruso crea, con el paso de los años, un cisma en la percepción de marca, ya que levanta un muro entre países ricos y pobres. Para estos últimos el AK47 representa la libertad, la liberación nacional y la esperanza de un futuro mejor. De ahí que el rifle esté presente en la bandera de países como Mozambique, Zimbabue, Timor Oriental, Hezbollah, Irán… mientras que para el primer mundo adquiere unos atributos de insurgencia y terrorismo (Al Qaeda, DAESH, Taliban, FARC, ELN).

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¨Arma barata y eficaz que se convirtió en un símbolo de libertad y esperanza para los parias de la tierra;  para los que creían que sólo hay una forma de cambiar el mundo: en aquel momento, cuando estaba claro contra quien era preciso dispararlo, levantar en alto un AK47 era alzar un desafío y una bandera (…) El Kalashnikov, arma de los pobres y oprimidos, quedó como símbolo de un mundo que pudo ser y no fue.¨ Arturo Perez Reverte.

Renovarse o morir

Aún siendo top de ventas mundial, Kalashnikov fue víctima de su propio éxito. Debido a la cantidad de licencias que se otorgaron para fabricar en otros países, la compañía perdió el control sobre la fabricación legal de su producción, convirtiéndose el AK47 en el arma con mayor número de copias ilegales y que se englobaban bajo su mismo nombre. Este hecho añadido a que fuentes de información internacionales destacaran que cada vez que un rifle AK se actualiza, e mercado negro se inunda de una versión anterior con el beneplácito de Moscú, provocó que en 2013, sus dos propietarios legales, (con la intención e un lavado de imagen), se fusionaran bajo un mismo nombre y realizaran una actualización de marca. Kalashnikov Concern creó una arquitectura enfocada a sus tres targets principales: El tirador olímpico (Izhmash), el cazador (Baikal) y el soldado de asalto (Kalashnikov). Un estilismo contemporáneo con un lenguaje directo y moderno. Al mismo tiempo, se creó una división americana de la marca rusa y a día de hoy, se está planeando empezar a fabricar el rifle en Florida. Dentro de poco llevará el “Made in USA” en el dorso. Como ellos dicen ¨Russian Heritange, American Innovation´.

Por su parte, el rifle de asalto Kalashnikov sufrió un poco más tarde un lavado de cara en sí mismo a través de un nuevo logotipo. El icónico cargador en forma de “plátano” de la AK47, encaja perfectamente en el monograma de la K. Un genial diseño tanto desde el punto de vista visual como del conceptual, reconociendo de un vistazo ése cargador que tanto hemos visto en el cine y en las noticias.

 Brands

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Según los expertos, los beneficios de las ventas se pueden comparar con la de gigantes como Apple. Sin embargo, la producción bajo la marca Kalashnikov nunca ha sido regulada en términos de derechos de autor. AK top manta.

Son muchos los factores para que una marca o producto adquiera determinados valores y que éstos perduren en el tiempo, lo que responde a un esfuerzo de la marca en saber transmitir lo que la hace diferente y la define. Para que una marca consiga el éxito, tiene que cubrir una necesidad o crearla y puede que Kalashnikov tenga un poco de ambas Pero lo que sí parece haber perdido o puede que nunca lo haya tenido, es la llamada responsabilidad de marca o un código ético y moral. Quizás simplemente sea una víctima más de una sociedad a la que nos gusta poner #etiquetas a todo. Lamentablemente, mientras siga habiendo balas, seguiremos necesitando rifles de asalto.



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