La importancia de un espacio

Irma Boom, diseñadora gráfica, tipógrafa e ilustradora neerlandesa, célebre por diseñar libros conceptual y formalmente inusuales, visitó Madrid el mes pasado para la Semana Naranja de Matadero Madrid. Su visita coincidió con la reapertura del Rijskmuseum (emblemático museo de Ámsterdam)  tras diez años de trabajos de remodelación, a cargo de los arquitectos españoles Cruz y Ortiz.

La nueva imagen gráfica del museo ha sido diseñada por Boom, sustituyendo a la anterior, creada por el Studio Dumbar y que ha estado vigente durante 32 años.
Este tipo de proyectos institucionales y tan ambiciosos suelen generar polémica; en estos casos no hay términos medios, y mientras que algunos piensan que el nuevo logo es brillante, otros creen que es espantoso.

¿Por qué tanto revuelo? Todo se debe a un espacio.

Y es que el logotipo de Boom tiene un espacio entre Rijks y Museum.

Logotipo Rijksmuseum (Studio Dumbar, 1980).

Nieuw-logo-rijksmuseum
Logotipo Rijksmuseum (Irma Boom Office, 2013).

 

Cuando se presentó el nuevo logotipo, los medios de comunicación holandeses
se hicieron eco de las críticas ante la osadía de Boom. Todos opinaban: la prensa, los informativos televisivos, filólogos, etimólogos, diseñadores, etc.

Hay que tener en cuenta que los neerlandeses tienen muy democratizada la cultura del diseño y que el Rijskmuseum es el “Museo del Reino” o “del Pueblo”, por lo que es fácil entender que hasta los ciudadanos de a pie se mostraran profundamente implicados en el debate.

Irma Boom y Taco Dibbits, director de colecciones del Rijksmuseum de Ámsterdam en la presentación del nuevo logotipo.

 

Ante toda esta agitación, Irma comentaba con bastante sentido del humor:
“La policía del espacio afirmó que este era inadecuado, los más carrozas pensaban que debería leerse Rijksmuseum, sin espacio. (…) Pensé que todos me matarían por el dígrafo de las letras I y J en el logo, pero en cambio todo el mundo se enfadó un montón por lo del espacio: ¡qué horror!”.

Para Boom, rescatar la forma típicamente holandesa para la combinación IJ debía ser el rasgo distintivo del nuevo logotipo, y así reforzar su carácter holandés. Pero esto también ha sido motivo de crítica. Gran parte de la comunidad de diseñadores pusieron en entredicho su legibilidad, argumentando que el dígrafo está mal construido y que al reducir la marca llega a leerse Ruks Museum

Aplicación del logotipo.

 

Por fin, entre tanto detractor, alguien acudió a rescatar a Boom de la indignación popular. Un caballero inesperado: el editor de Van Dale, el diccionario holandés por antonomasia. El editor dijo que, a pesar de que ella quizá no lo supiera, la correcta construcción al estilo antiguo del nombre era Rijks Museum, separado. A lo que Irma argumentó: “No estoy cambiando la palabra ni estoy cambiando el lenguaje. Solamente estoy haciendo un logo”.

Esta controversia plantea ciertas cuestiones a las que creo que todos los diseñadores volvemos una y otra vez a lo largo de nuestra carrera: ¿Es aceptable sacrificar una construcción gramatical correcta y tradicional (aunque en este caso ya se vio que sí lo era), o la legibilidad en función del diseño? ¿Es preferible crear una identidad que despierte tantos comentarios, aunque sean negativos, a una que pase indiferente?

Ya ha ocurrido, por ejemplo, con la identidad de Tate Modern y con el logotipo del Stedelijk Museum (Museo de Arte Abstracto de Ámsterdam);  por eso me pregunto si, a veces, las convenciones están ahí para romperse.

Marca Tate Gallery (Wolff Olins).

 

Logotipo Stedelijk Museum (MeVis y Van Deursen).

 

Como diseñadores, adquirimos un compromiso y una responsabilidad con el lenguaje y con la manera en que lo transmitimos a través de nuestro trabajo. Una de las críticas que recibió el diseño del Rijksmuseum de Boom fue que a partir de ahora se corría el riesgo de que la gente empezara a escribirlo separado al asociarlo con el nuevo logo. Aunque que haya tanta polémica por un logotipo también habla positivamente de esa sociedad y su cultura del diseño, que cada vez es mayor.

A veces es necesario hacer caso al instinto o a la intuición, arriesgarse a romper con lo establecido y tradicional, siempre que haya un concepto sólido detrás. Pero es más fácil arriesgarse si eres un diseñador consagrado como Irma Boom o Wolf Olins; muchas veces la originalidad o radicalidad sólo se aceptan si hay un nombre importante detrás. Aunque, en este caso, cabe preguntarse hasta qué punto el acierto se debe a un buen concepto de partida o más bien al error y al azar.



2 comentarios
  1. Nombre Pep Martínex says: 17 mayo 201317:06

    Comentario
    Me parece q al final los diseñadores consagrados o vacas sagradas justifican lo injustificable argumentando q hay q romper tópicos e ir un paso más allá, en honor a la modernidad. Pero la verdad es q con su argumentación demuestran q desde su trono no pueden ver la realidad del ciudadano q “sufrirá” su propuesta creativa (su ego) durante muchos años.
    Ahora cada vez hay más diseñadores que en los carteles usan la separación ilógica de las sílabas para ser modernos o transgresores, pero tal vez la culpa no es del diseñador q quiere exponer su dosis creativa aunque no sea formal o funcional, sino del cliente q con poco criterio o sentido común acepta cualquier estupidez porque es “leche” de una “vaca sagrada”.
    Que mal está la profesión, cuando para q un diseño sea noticia tiene q crear polémica, en lugar de serlo por su aporte a hacer más atractivo nuestro entorno.
    FEL
    ICI
    DAD
    ES

  2. Ll. says: 20 junio 20131:22

    Que dramàtics! No sóc holandès per poder entendre els seus sentiments, però el logotip antic portava més de trenta anys partit en dues paraules, amb espai, canviant de positiu a negatiu, canviant la tipografia… Que ningú no se n’havia adonat fins ara? Què fa que de cop l’analitzem diferent?

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