Lujo silencioso

Cada década tiene una tendencia predominante. En los 80 fue la globalización y la mezcla multicultural. En los 90, los productos orgánicos y la actitud ecológica. Con la llegada del nuevo siglo, asistimos a la explosión de internet como máximo exponente de la globalización. Y hoy vivimos la nueva sobriedad que acompaña a la crisis económica.

Igual que en décadas pasadas, una tendencia surge como respuesta a una situación concreta. En la actualidad, las economías devastadas y alejadas del crecimiento nos dejan un escenario que afecta a todos los sectores. Como respuesta a esta realidad, algunas marcas se reinventan bajo el concepto del lujo silencioso.

El lujo silencioso es una nueva forma de entender los productos de alta gama que en primer lugar, se alejan del exhibicionismo y la opulencia propios del concepto premium y en segundo lugar, abogan por un consumo responsable, es decir, por valores más profundos que el simple consumismo. Por el momento, son las marcas de moda las primeras en adoptar este concepto y nos sirven como ejemplo para entender en qué consiste: hay una vuelta a la artesanía y a las materias primas locales, a lo que se suma un patronaje impecable, de modo que el resultado son prendas atemporales que sobreviven a modas pasajeras.

Pero, ¿cómo ha llegado el lujo silencioso al diseño y, en definitiva, al branding? Las marcas que se suman a esta tendencia hacen hincapié en su trayectoria y calidad. Para ello, se desnudan, se alejan del artificio y quedan reducidas a marcas tipográficas de gran solidez. Un uso tipográfico característico y rotundo es lo más significativo en estas identidades que también, eliminan los símbolos para olvidar la ostentación iconográfica tan propia de marcas premium.Ahora, en el desarrollo de una identidad corporativa, impera la sencillez de los colores planos y oscuros e, incluso, el blanco y negro se convierten en el único código de color. Estas son identidades atemporales y concretas que ayudan a conceptualizar un lujo tranquilo, sobrio y silencioso, centradas en la calidad del producto y en los valores que aporta. Su sofisticación reside en la sobriedad a todos los niveles: tipográfico y cromático, así como en lo relativo a los acabados y a la aplicación de la marca en, por ejemplo, packs de extrema sencillez.

En esta nueva tendencia que acaba de nacer, hay un claro retorno a los principios estéticos minimalistas que llevaron a la forma y al color hasta la máxima simplicidad. El minimalismo, más que una tendencia, es una corriente artística universal que ha sobrevivido al paso del tiempo pero, ¿cuál será el futuro del lujo silencioso? Solo con el paso del tiempo sabremos si es una simple tendencia pasajera que acompaña a la crisis, o una actitud real que ha llegado para quedarse.



2 comentarios
  1. Juan C. Casariego says: 5 noviembre 201216:11

    Creo que este es uno de los dilemas que las marcas de lujo han tenido que afrontar en los tiempos que corren. Lo que, en algunos casos, ellas ven como la dilución de sus señas de identidad frente al riesgo de ser consideradas frívolas o ajenas al mundo en el que compiten. Ejemplos como los que ilustran este interesante post han llegado para quedarse. La discreción es cada vez más premium.

  2. Martín Fernán says: 13 noviembre 201220:35

    Deshacerse de lo suplerfuo, buscar lo esencial … Citando a Loos: “Ornamento es
    fuerza de trabajo desperdiciada y, por ello, salud desperdiciada. Así fue siempre.
    Hoy significa, además, material desperdiciado, y ambas cosas significan capital desperdiciado.”
    Parece que la historia se repite cíclicamente. Un post muy inteligente.

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