Revistas: apego al papel

Hoy en día, donde parece que internet es la ventana del mundo, los hay que seguimos apegados al papel. Es verdad, las revistas pueden llegar a ser una adicción. Aunque me duela en cada mudanza, reconozco que me sigue compensando coleccionarlas (espero no acabar como mi madre, con revistas debajo del sofá). Las llevo de aquí para allá y las ojeo buscando inspiración antes de empezar cualquier proyecto. Sé que podría hacerlo igual en la web pero entonces no puedo llenarlo todo de papelitos marcando páginas, umm no sé… tampoco podría leerlas en el baño.

El caso es que hay revistas que han llegado a constituirse como centro de relaciones sociales. Es el caso de la revista gratuita Vice que empezó de forma casi accidental según te cuentan en su web:

Quiénes somos
Lo que comenzo como un par de drogatas estafando a programas de pseudo trabajo en Montreal, Canada, allí por 1994 se ha convertido en el imperio de hedonismo mundial conocido simplemente como VICE. Pasamos de ser un periódico de 16 páginas sobre grupos punk y violencia a: tiendas, una línea de ropa, VICE Films, VICE TV, VICE Records, viceland.com, etc., VICE se ha convertido en mucho más que una forma para que 3 tíos se acostaran con chicas. Se ha convertido en un estilo de vida;

vice book

un estilo de vida degradante y asqueroso de sexo, drogas, rock n roll y muerte. Este sitio es una colección del periodismo gonzo, irreverente, hilarante y francamente estremecedor que llevo a tres perdedores de las casas de crack de Le Plateau a los pisos de lujo de Manhattan.

Ahora tiene ediciones locales en 14 países y constituye una autentica comunidad de marca multi canal.

En España parece que la cosa va tomando forma y con motivo de Bread&Butter Vice organizó con Lee un par de fiestas: Vice Kills Barcelona, que a juzgar por las fotos no estuvo nada mal.

Lo que más me gusta de la revista Vice es la sección del DO and DON’Ts, son un clásico. Hay también un libro que recopila los diez años de repasos a destajo de modelitos urbanos capturados de improvisto. Desde la Vane con el chándal y los tacones al maillot de ciclista en la puerta de la disco mientras me toco el bigotito en pro de la tendencia: feísmo.



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